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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Don’t worry, be happy

El de ayer era un partido peligroso porque si bien Gran Bretaña era un rival endeble, la derrota en el debut ante Serbia podía haber afectado la moral del combinado español. De hecho así fue. En los primeros compases del choque, España se distanció cómodamente cogiendo una ventaja superior a la decena de puntos, pero a partir de ahí poco más. Se vio a una España agarrotada, temerosa y sin convicción. No rompió el partido cuando tuvo oportunidad y estuvo a punto de llevarse un susto de muerte. De hecho tras encadenar una serie de triples, Gran Bretaña se puso cuatro puntos por encima en el último cuarto y el ritmo cardiaco del corazón de todos los aficionados españoles se multiplicó también por cuatro al comprobar que se podía acabar el sueño del oro prematuramente. Quien más, quien menos, temió por un “angolazo” anglosajón. Finalmente, el desenlace no pudo ser mejor, siempre teniendo en cuenta los derroteros por los que se desarrolló el partido, dado que remontamos la ventaja británica y lo hicimos ofreciendo aquellas sensaciones de pasadas citas en las que parecía que la Selección era prácticamente insuperable. No es que una victoria sufrida ante GB vaya a ser motivo de una celebración extraordinaria, ni mucho menos, pero lo más importante es que tras dos partidos grises, Lituania y Serbia, los de Scariolo vieron de nueve el camino a seguir aunque solo fuera por unos minutos.

El partido también deparó otra noticia positiva, la vuelta de Rudy Fernández. El mallorquín se deja notar siempre que está y representó un soplo de aire fresco para la dinámica del juego español. Con Rudy en la pista las revoluciones aumentan y el equipo gana tanto en fluidez ofensiva como en agresividad defensiva. Su participación ayer fue importante porque hoy, ante los eslovenos, Rudy tendrá que asumir mayor responsabilidad. España necesita esta victoria para pasar a la segunda fase con las opciones intactas, luchar por la primera posición del grupo y así enfrentarse en cuartos a un rival teóricamente más débil.

Ya dije en mi comentario de ayer que la crítica compulsiva es un recurso muy fácil y que cuando las cosas no salen como uno desea recurrimos a ella de manera prácticamente rutinaria. Personalmente prefiero asociarme con otro forma de ver las cosas, aquella del “don’t worry, be happy”; es decir, vamos a disfrutar del presente que ya tendremos tiempo de sacar conclusiones.

Por cierto, en la retransmisión del partido de ayer por la 95.2 FM en Catalunya y en Internet para todo el país (antena2000radio.com), estuvimos de enhorabuena ya que los oyentes fueron los grandes protagonistas. El chat echó humo durante las dos horas de retransmisión y fue una fuente de inspiración constate para los que estábamos en el estudio. Hoy queremos más de lo mismo, así que os esperamos a todos a partir de las seis de la tarde.

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