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viernes, 18 de septiembre de 2009

Pau Gasol, sin más

Algunos conocidos me han preguntado estos días si hay alguna razón por la que elijo los títulos de los artículos en inglés. Es una coincidencia porque no hay ninguna motivo ni intención. Simplemente en el momento de escribir surge una frase en concreto que considero que se ajusta al mensaje que pretendo transmitir y recientemente ha sucedido en el idioma de Shakespeare. El de hoy es un nombre propio, el de Pau Gasol o siendo justo, PAU GASOL. Sin duda el mejor jugador del torneo.

Pau comenzó el europeo con falta de ritmo, su fractura en el dedo no le había permitido participar de los ensayos previos, y su rendimiento no era al que nos tenía acostumbrados. España pagó muy caro la falta de acierto de Pau y ante Serbia llegó el primer tropiezo que posteriormente se repitió ante Turquía y que nos complicó la vida. Pasamos de ser considerados unánimemente los máximos favoritos para el oro a hacer frente a la posibilidad de no alcanzar los cuartos de final. Hoy el miedo a quedarnos fuera y tener que ver como otros combinados luchaban por las medallas tan solo es un recuerdo y, a pesar de que esto sucedió hace cuatro días, parece lejano. El éxtasis del partido de ayer borra todo sufrimiento anterior y donde antes se veiamos un grupo sin feeling, ahora vemos un equipo hambriento de títulos.


Living la vida loca

Vaya partido el de ayer. Todavía me cuesta creer la meteórica evolución del juego de España en los tres últimos partidos, aunque el descalabro absoluto de los franceses en cuartos también merece un punto y aparte. Nuestros vecinos llegaron al partido de ayer creyéndose los reyes del mambo tras sumar victorias con relativa facilidad en las dos primeras fases y pecaron de excesiva confianza. Tengo la sensación que respetaban a España de boquilla, pero que de puertas hacia dentro, en Francia pensaron que España estaba en plena crisis de identidad. Sin ir más lejos, en las 24 horas previas al encuentro de cuartos apercibí ciertas actitudes de los jugadores franceses muy similares a las que suelen tener los NBA cuando participan en citas internacionales. Principalmente en su convicción absoluta de que todo gira a su alrededor. Los aires de superioridad franceses fueron un gran aliado para el talento de los de Scariolo que saltaron al parquet más motivados que nunca. Sabíamos que la defensa no estaba funcionando como esperábamos, pero no tardamos en ver como a Tony Parker se le nublaba la vista con la intensidad de Ricky Rubio que no necesitó más de un minuto para hacer terrenal al Spur.

No se puede destacar nada en concreto de la Selección porque en cuartos tuvimos una versión parecida a la España de la final de Pekín. Desde la defensa controlamos el partido y Sergio Scariolo movió las piezas con acierto encontrando los recursos adecuados en cada momento. De Pau Gasol hablé en el primer párrafo, pero me quedé muy corto. Pau está en su mejor momento como profesional y una vez recuperado el ritmo de competición, no hay rival que le pueda detener. Su presencia empequeñece a la del mismísimo Parker y convierte a España en la clara favorita para el oro. Decir otra cosa no sería objetivo. Por cierto, en este segundo intento me sigo quedando corto.

No quiero caer en el mismo error que los franceses y pecar de exceso de confianza, pero no tengo dudas que la final está cerca. Ni Turquí ni Grecia deben representar un obstáculo insalvable para España. Sea quien sea el rival, mañana tenemos que jugar nuestro partido. No os olvidéis, desde las 18.30 horas retransmisión en directo en Antena 2000 (95.2 FM en Catalunya y también a través de la Web www.antena2000radio.com).

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