Es la segunda ocasión que recurro al popular eslogan electoral de la campaña demócrata en las últimas elecciones presidenciales de EEUU, pero en esta ocasión no hay una frase que se ajuste más y mejor a la realidad que vive el baloncesto español. La Selección no está viviendo sus mejores días en Polonia, pero la última victoria ante Lituania cuando ya no había margen para el error, puede y debe representar un punto de inflexión para un equipo que merece alargar su etapa de éxitos. Hoy es el momento de pensar Yes We Can.
El balance del torneo se debe realizar a partir del domingo, espero que no antes por lo que representaría para nuestros intereses, por mucho que en el entorno se palpe un sentimiento de frustración por no ver al equipo que todos esperábamos. En las retransmisiones que el equipo de “Pick & Roll” está realizando en Antena 2000 (95.2 FM en Catalunya y en Antena2000radio.com para el resto del país) he repetido en diversas ocasiones que no se puede ganar siempre a pesar de lo bien acostumbrado que estamos y que pretender hacerlo es apartarse de la realidad. Nadie puede ganar siempre al igual que no hay una verdad absoluta. En el baloncesto actual las fuerzas se están equiparando rápidamente y mantenerse en lo más alto debe ser una aspiración pero nunca una obligación. Ahora bien, en ningún caso estoy afirmando que tras la reciente etapa de éxitos, España está a las puertas de entrar en un ciclo negativo, simplemente presento un posible escenario en el que España no esté luchando por las medallas y si lo estén otros combinados que están madurando un grupo de jugadores muy interesante. Lógicamente ésta situación es una posibilidad, pero no descarto otras versiones más positivas como que la llegada de nuevos talentos como Rubio, Llull o Claver relance el “proyecto Ñ” en las próximas citas, el Mundial de Turquía será una buena oportunidad, y que España mantenga su estatus de favorita durante la próxima década.
La visión crítica es necesaria y sin ella probablemente desaprovecharíamos la capacidad del ser humano para progresar y desarrollarse, pero ser objetivo con la realidad no significa, centrándome en el combinado nacional, que todo está mal cuando las cosas no salen como nos gustaría o cargar las tintas con quien peor nos cae. El análisis pormenorizado de todos los factores que influyen en una concentración como la del Eurobasket debe servir para identificar decisiones tomadas que quizás no han sido acertadas y que haya tenido como consecuencia una España diferente a la que todos esperábamos.
Como dije previamente, se tiene que hacer balance en el momento oportuno y ése todavía no ha llegado. De momento España está inmersa en plena competición y tiene por delante un partido decisivo que si se gana puede hacer olvidar muchas de las penas vividas estos días, pero que si se pierde, puede desencadenar una revolución controlada.
De momento, YWC.
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