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lunes, 7 de diciembre de 2009

Fernando Martín: de niñas y … de niños

La semana pasada se cumplieron veinte años que el destino deparó una muy desagradable sorpresa a Fernando Martín. Un accidente de tráfico acababa con la vida del jugador madrileño y dejaba convulsionado a un país que le admiraba. Ocurrió un desapacible 3 de diciembre de 1989, Fernando Martín se dirigía al Palacio de los Deportes cuando su potente Lancia colisionó fatalmente con otro automóvil en una incorporación de la M-30. Tristemente no es una historia extraña, en las carreteras mueren cada año miles de personas, pero Fernando era una estrella del deporte español y su desaparición adquirió tintes dramáticos nada más hacerse pública la noticia. Incluso los rumores previos a la constatación de que en el accidente mortal había estado implicado Fernando Martín, ya representaron unos instantes durísimos que mantuvieron en vilo a todo el país. De la noche a la mañana se acabó el glamour del deportista de élite y surgió la leyenda.

Ese fatídico día, curiosamente el mismo en el que George H. W. Bush y Mijaíl Gorbachov dieron por terminada la guerra fría, se disputaba un Madrid - Zaragoza liguero en el que Fernando Martín no iba a participar por un percance físico. Fernando se trasladaba a recoger a su amigo Quique Villalobos antes de ir al pabellón cuando en una mala jugada del destino embistió a otro turismo cuyo conductor, R. D., quedó seriamente lastimado. R. no era un deportista famoso, pero su vida quedó truncada para siempre al quedar con graves secuelas físicas. Desde Bkball.Net le mandamos un afectuoso saludo.

Fernando fue un pionero en el baloncesto español cuando decidió dar el salto a la NBA, pero su historia ya era especial antes de probar fortuna en el otro lado del Atlántico. Martín destacó en su juventud en varias disciplinas deportivas como la natación o el balonmano, pero no fue hasta que cumplió los quince años cuando juró amor eterno con el mundo de la canasta. Tomó su decisión en firme y a partir de ese momento Fernando Martín trabajó a destajo para convertirse en uno de los mejores jugadores del país. El reto no era fácil, pero rápidamente consiguió situarse entre los jugadores más determinantes del baloncesto europeo. Con tan solo diecinueve años, Martín ya era uno de los referentes de un Estudiantes subcampeón de liga. Posteriormente, firmó un contrato con el Real Madrid y a partir de ese momento, su carrera no hizo más que crecer. Con el equipo blanco conquistó cuatro títulos de la Liga ACB (1982, 1984, 1985 y 1986), tres de la Copa del Rey (1985,1986 y 1989), una Recopa (1989) y un Mundial de Clubs (1982). En 1985 fue subcampeón de la Copa de Europa, único título que le falta en su palmarés. En la Selección Fernando Martín tampoco tardó es ser un pilar para el mítico Antonio Díaz-Miguel quien le convocó por primera vez en 1981 tras su gran temporada en Estudiantes. Entre ese año y 1986, cuando cerró su pase a Portland, Martín disputó un total de 72 partidos con la selección. Fue integrante del combinado que ganó la medalla de plata en el Eurobasket de Nantes’83, y también del que conquistó la histórica medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, junto a otras estrellas de los ochenta como Corbalán, Epi, Solozábal, Iturriaga o Romay.

Fernando Martín fue uno de los responsables de que el baloncesto se convirtiera en los años 80 en un deporte muy popular en la sociedad española. Con Fernando sobre la pista, aquello de que el baloncesto era un deporte de niñas dejó de emplearse y pasó a ser un deporte de portadas. Siempre a la sombra de otras disciplinas más arraigados en la sociedad española como el fútbol, el ciclismo o el tenis, el baloncesto supo aprovechar la irrupción de excelentes jugadores nacionales para ganar cuota de mercado. Los éxitos de la Selección en Nantes 83 o Los Angeles 84 catapultaron al baloncesto a un deporte de masas. Ello lo consiguieron un grupo de jugadores de gran talento y personalidad; Fernando Martín estaba entre ellos. Sus inolvidables duelos con Audie Norris forman parte de la historia de nuestra liga y su carácter de león indomable sirve de inspiración todavía hoy para muchos.

Fernando Martín, entre otras cosas y junto con otros protagonistas de la época, nos enseñó que el deporte es un deporte de niñas y de niños.

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