Como ya es tradición por estas fechas nos encontramos esperando a los Reyes de Oriente y también con la sempiterna incertidumbre de si Pau Gasol estará o no en la cita veraniega con la Selección. En esta ocasión, toca Mundial en Turquía, el postre del de fútbol en Sudáfrica, y como también es toda una tradición, a estas alturas de las fiestas, Pau Gasol no está en disposición de confirmar una decisión en firme sobre su participación. Por cierto, tampoco lo estará en los próximos meses.
El gigante de Sant Boi acaba de estampar su firma en una renovación multimillonaria que le unirá al conjunto angelino los próximos tres años y ello conlleva una gran responsabilidad. Pau es plenamente consciente de que los Lakers han hecho un gran esfuerzo económico para retribuirle como una de las mayores estrellas de la liga y él debe responder ofreciendo un rendimiento acorde tanto en la parte deportiva como en la personal. Buss y compañía han valorado a Pau por lo que ha demostrado en los cerca de dos años que ha estado en la franquicia californiana y éste debe corresponder tal y como lo que es, todo un caballero. Eso sí, lo cortés no quita lo valiente, y renunciar a la cita con la roja no tiene porque entenderse como un gesto único e inequívoco de caballerosidad hacia los Lakers; o al menos, no renunciar no debería considerarse como un gesto de poca implicación con su mecenas.
El jugador ya ha declarado en alguna que otra ocasión desde Los Angeles que su presencia en Turquía no es muy probable dado que a sus casi 30 años, necesita parar el ritmo en algún momento y cuidar un cuerpo al que lleva muchos años exigiéndole el máximo tanto en las actuaciones con su equipo como en el combinado nacional. La parte sicológica o mental también sufre un proceso de desgaste tras largos periodos ininterrumpidos de competición y de tanto en tanto requiere de un cuidado especial en forma de descanso prolongado. En el caso de Gasol, si finalmente decidiese no participar en Turquía, el tiempo de reflexión sería aproximadamente de unos cuatro meses. Tiempo en el que estaría alejado de toda competición y que a simple vista parece como una opción interesante para, dicho de forma coloquial, cargar las pilas. Esta es la parte teórica, pero la teoría no siempre se ajusta a la realidad del deportista, así que pongo en cuarentena toda esta conjetura sobre la necesidad de un parón reparador para el deportista profesional. Evidentemente, en principio, mal no le iría, pero quizás también puede tener contraindicaciones como sería que el jugador llegaría a la próxima pretemporada fuera de forma y con una edad en la que el motor no se calienta con cuatro carreritas.
Gasol es el mejor jugador español de la historia y bajo su tutela el equipo ha logrado los mayores logros. Gasol se merece elegir libremente, sin presiones y que sea cual sea su decisión definitiva, se le respete. Pau no debe demostrar su fidelidad a la Selección, ya lo ha hecho en numerosas ocasiones. Eso sí, estaría encantado de volver cantar en la 95.2 FM sus estratosféricos mates y como se cuelga un nuevo oro.
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