La tragedia se asomó días atrás en Cleveland, pero el destino no quiso que Stuckey engrosara la lista de dramas en el deporte profesional. Por una vez, la historia no tuvo un final trágico.
Para aquellos que no estén informados sobre el tema, Rodney Stuckey, base titular de los Detroit Pistons, sufrió un colapso durante el encuentro que enfrentaba en Ohio a su equipo a Cleveland Cavaliers y tuvo que abandonar el pabellón en una ambulancia tras marearse en un tiempo muerto y derrumbarse. La escena fue de esas que ponen la piel de gallina, Stuckey comenzó a convulsionar sobre el parquet hasta que finalmente los paramédicos se lo llevaron al hospital asistido con respiración artificial.
Esta historia ha devuelto a las portadas todos los casos de muertes repentinas de deportistas profesionales y una serie de reflexiones que ya son un clásico de los medios de comunicación. La pregunta que todos nos hacemos es ¿se puede prevenir este tipo de muertes? Los avances médicos identifican potenciales causas como la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad coronaria congénita, pero no hay una solución infalible porque cada persona es diferente. No encontraremos un antídoto que aparque este mal fuera del deporte de la misma manera que tampoco se encontrará para el resto de personas que no somos atletas y que también tenemos el riesgo de un buen día sufrir un achaque.
Cuantos más casos de riesgo sean identificados, más se reducirán las muertes repentinas, pero tenemos que ser conscientes y estar preparados para aceptar que es algo que puede pasar. El deporte profesional requiere de enormes esfuerzos y no todos los profesionales disfrutan de un cuerpo en perfecto estado para mantener durante toda una carrera una exigencia física extrema.
El planteamiento que se debería poner sobre la mesa es la necesidad un control médico más exhaustivo desde edades más tempranas y no solo en clubes de clara proyección. De momento se habla más de lo que se pone en práctica por falta de medios. Por otro lado, también se debería enseñar como parte de la formación de un deportista de élite las consecuencias que puede tener convertirse en un profesional aparte de la fama y el dinero. En la vida no todo son flores, tampoco para los atletas.
Afortunadamente, Stuckey ya tiene el alta, está recuperándose en casa y muy probablemente volverá a las pistas en un futuro. Le deseo toda la suerte.
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