Tras pasar un fin de semana en La Seu d’Urgell con el equipo femenino de la ciudad, el Cadi La Seu para quien ande despistado, tuve ocasión de corroborar definitivamente que el baloncesto femenino tiene la base para convertirse en algo más que un deporte comparsa como es actualmente. Este estatus actual no corresponde en absoluto con la calidad del espectáculo ofrecido en la competición femenina y resulta extraño que no se encuentre la forma para que este deporte progrese. No busco responsables de esta situación porque bajo mi punto de vista no los hay, es la propia inercia de la sociedad la que mantiene en el ostracismo a todos los deportes femeninos.
Pasan los años y la situación de incomprensión que se vive desde dentro es cada vez más pronunciada. Cierto que se avanza pero a pasitos tan pequeños que prácticamente son imperceptibles. La sensación es que hay un fuerte estancamiento en el proyecto del baloncesto femenino en España y esto choca frontalmente con los constantes éxitos cosechados por la Selección en los campeonatos internacionales en los que lleva una década subiéndose al podio en prácticamente cada cita. Además las jugadoras han dado un salto de calidad y en los últimos diez años tanto el físico como las habilidades han seguido una progresión ascendente.
La oferta deportiva es muy amplia y la introducción en la sociedad española de nuevas disciplinas no cesa. En los últimos años es el baile la actividad que está de moda y en las escuelas las jóvenes que antes tenían al baloncesto como su principal actividad extraescolar, hoy ya se decantan por emular a sus ídolos de Fama ¡A Bailar! Bueno, tiene que haber de todo, pero confío que de alguna manera se haga el esfuerzo para que esta tendencia se revierta o como poco se estabilice al alza.
En la introducción que escribí para el reportaje de La Seu, se puede acceder desde Bkball.Net, ya comenté las virtudes de las chicas. Son muchas y cualquier aficionado al basket, quedaría prendado de la calidad, intensidad, estrategia o talento que se puede ver en las canchas de la LF. Un ejemplo, en La Seu nos acompañaron algunos amigos que nunca habían presenciado en directo un partido de la LF y tras el choque, solo tuvieron palabras de elogio incluso llegando a comentar orgullosos que habían presenciado uno de los mejores partidos de basket de los últimos años; cierto que la canasta decisiva en el último segundo para las locales ayudó a ese buen sabor de boca final.
La cuestión es analizar si el baloncesto femenino puede compartir protagonismo con sus hermanos de sangre como son la ACB, LEB ORO y PLATA, Euroliga, Eurocup o la propia NBA. Son muchas competiciones de alto nivel y dejan poco margen para la explosión del baloncesto femenino. La parte positiva es que si se logra que la gente se movilice el éxito está asegurado, pero ¿cómo conseguimos que la gente apoye a las chicas si la cobertura mediática es prácticamente nula?


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